GEORGE MICHAEL.

Texto: Kristina Kevich. 


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LAS LEYENDAS SON PARA SIEMPRE.

Una música que atraviesa los poros de la piel, y te envuelve en la nostalgia y la melancolía de esos años que ya no volverán, al igual que el autor de sus letras. George Michael, ha sido y será mucho que otro cantante pop de finales del siglo pasado. Una voz arrolladora como la suya es de esas que se recuerda para siempre; ya fuera susurrando junto con la guitarra española como en Jesus To A Child” o a toda potencia reclamando libertad en “Freedom”.

Eran los 80, y junto a decenas de dúos más, nacía uno bastante comprometedor; Wham! formado por dos jóvenes amigos, Andrew Ridgeley y por aquel entonces nada conocido George Michael. El éxito comercial estaba asegurado, pero Michael no quería saltar con “Wake Me Up Before You Go-Go” cantando para un séquito de fans adolescentes, sabía que su música era capaz de trasmitir mucho más. Así, sacó su primer sencillo “Careless Whisper” donde culpaba a sus pies por no tener ritmo, una canción que marcaba otra etapa de su carrera y su vida. Una etapa cuando se codeaba con la jet set de la moda, los negocios y la aristocracia. Linda Evangelista, Tantjana Patiz, Naomi Campbell, Christie Turlington y Cindy Crawford, las mujeres más bellas de la época, protagonizaban sus vídeos, y él reencarnaba a Freddie Mercury en un concierto de tributo a Queen. Amado por los hombres y las mujeres, no fue valorado a la altura que se merecía por la critica, pero sí por miles y millones de personas. Hace un año nos despedíamos de él el día de la Navidad, pero nos quedábamos con el recuerdo su ambigüedad, su carisma, su talento y su canción “Last Christmas”; las leyendas nunca mueren.