ARGENTINA, UN RECORRIDO DE CONTRASTES.

Texto: Vilma Ortiz.


DE LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ AL PERITO MORENO.

La frase tópica y característica de un argentino “¡qué bueno que viniste!” se transforma en una evidencia cuando decides visitar el país. Casi tres millones de kilómetros cuadrados de superficie lo convierten en un inmenso territorio a explorar, con sus diversos paisajes, climas, costumbres, historia. Conocer Argentina requiere tiempo, despierta entusiasmo y una particular sensación de que nunca llegarás a verla en su totalidad. 

Si decides venir, llegarás al aeropuerto internacional Ministro Pistarini. Una vez aquí, es casi una obligación pasar unos días en la capital Buenos Aires. Te espera una ciudad  inmensa, asombrosa, contradictoria, señorial, con aire de urbe-promesa y aroma a café, a flores de jacarandá, césped de sus extensos e incontables parques. La dureza del asfalto se mezcla y suaviza con el verde de las características arboledas que pueblan las calles, caminarás oyendo o imaginando un tango de Gardel acompañándote en el recorrido; te sentarás en la terraza de La Biela y querrás que la escultura de Jorge Luis Borges, conversando con Adolfo Bioy Casares en una mesa de la entrada, cobre vida y el célebre escritor te explique uno de sus inmortales versos del poema Buenos Aires: 

“No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto.”

Después de recorrerla, disfruta de su gastronomía, pasea por sus pintorescos barrios y desvela sus secretos. Te proponemos dos viajes: uno al norte y el otro al sur. No te preocupes, ya volverás para conocer el resto, hay mucho por descubrir.

Después de haberte deleitado con semejante maravilla, asombrado con el particular color rojo de la tierra misionera, atravesado la selva y disfrutado de la gastronomía de la región, ya puedes volver a hacer las maletas, porque nos vamos al sur, a la Patagonia. Lo que te proponemos es un regalo de contrastes, seguro que con los impresionantes verdes y rojos que han quedado grabados en tus retinas te quedarás pasmado frente al blanco puro e inmaculado del Glaciar Perito Moreno. Bueno, para ser más exactos es un blanco con reflejos azulados. Se trata de una formidable masa de hielo dentro del Lago Argentino, en la provincia de Santa Cruz, que de forma casi imperceptible va avanzando alrededor de 2 metros por día, 700 al año. Dependiendo de tu suerte y de la temporada, quizás estés allí justamente un año en el que la erosión y presión del agua provocan el derrumbe de la bóveda del glaciar, uno de los espectáculos más imponentes que el hombre puede presenciar. Y tú, un privilegiado, estarás allí sintiendo que la vida, la tierra y todo lo que forma parte de ella son sencillamente indescriptibles.

 Buenos Aires.

Buenos Aires.

Iguazu Falls.

Perito Moreno Glacier.