ANDREA BOCELLI. “LA MúSICA ES UNA CARICIA REGENERADORA”.

Texto: Noelia Jiménez. COMPRA AMANTE_MAGAZINE. LIBRO DE COLECCIÓN. (MEJOR PUBLICACIÓN IMPRESA 2016).

 © Giovanni de Sandre. 

© Giovanni de Sandre. 

 

Es la banda sonora de miles de anillos ofrecidos rodilla en tierra. De adioses, quizá, también. De momentos de soledad. De sonrisas y de angustias. De la vida, en sí misma.

Hablar de Andrea Bocelli es sentir la voz y escuchar el corazón. Hablar con Andrea Bocelli, sentir la mística y masticar la vida. Paladear todo aquello que no se ve porque, de tan grande, se esconde a los ojos y se abre al alma. Sentirse chiquitita ante una garganta que a este maestro, de la música y de la vida, se le extiende por el pecho para proyectar su luz al mundo.

Maestro Bocelli, ¿a qué suena España?

Cuando pienso en España, pienso en familiares cercanos, en un país amigo con el que los italianos compartimos buena parte de nuestras raíces culturales, comenzando por dos idiomas que, siendo distintos, tienen la misma raíz latina, lo que nos permite comprendernos a pesar de tener distintas lenguas.

Soy un gran admirador del arte, de la música y la literatura española, así como de vuestro idioma, tan seductor como intrínsecamente musical y evocador; por eso lo utilizo. De hecho, en el disco Cinema está muy presente, con temas como «Por una cabeza» o en «Love Story» y «Don’t Cry For Me Argentina», que transformé en «No llores por mí, Argentina» para devolverlo al idioma con el que Evita hablaba a su pueblo.

Si hablamos de música clásica, España cuenta con algunas de las mentes más creativas de los últimos siglos. Me atrapa la música de Manuel de Falla, de Enrique Granados, Isaac Albéniz y muchos otros. Y, sumado a ello, confieso que la España revisionada por compositores no españoles como Bizet o Ravel actúa sobre mí con un encanto extraordinario.

Ha lanzado recientemente una edición especial de Romanza, que cumple 20 años. Pasadas dos décadas y más de 20 millones de copias, ¿podría decirse que es su disco fetiche?

No sabría decir si es el mejor, pero sí es cierto que Romanza es el disco con el que me siento más reconocido, sobre todo en el ámbito pop. Ha sido para mí el trampolín de mi carrera internacional y seguirá siendo el compendio más intenso de mi historia personal y de mi carrera artística. Sus canciones me han acompañado durante 20 años y, como he remarcado en algunas ocasiones, aunque el tiempo ha dejado ver sus efectos sobre mí, esos temas no han envejecido, sino que han conservado la misma frescura que cuando se compusieron.

Me resultaba interesante presentar el disco de nuevo, después de dos décadas, y renovado en calidad acústica gracias a una masterización realizada con las técnicas más avanzadas, que proporcionan una escucha mucho más nítida, envolvente y enriquecida con nuevos matices.

 
 © Luca Rossetti.

© Luca Rossetti.

 

¿Cuál es el mayor romance en la vida de Andrea Bocelli?

En mi historia de músico y también en la de hombre, cada canción tiene un significado preciso e intenso. Esta afirmación se puede trasladar a todo lo que yo canto, tanto en el ámbito pop como en el repertorio lírico. Mi carrera es como una casa y cada canción es un ladrillo, cada uno con su propia función estructural.

En este disco cantaba «Time to Say Goodbye» con Sarah Brightman, un tema que se ha convertido en la canción más vendida en Alemania. Ahora mismo, ¿es tiempo de decir adiós a algo en la vida o en la carrera de Andrea Bocelli?

En mi vida, ya desde hace años, he intentado moderar aquel gusto por el desafío y las emociones fuertes que durante la juventud me han hecho ser atrevido, sobre todo en el ámbito deportivo. Además, he dicho adiós, ya hace tiempo, a la vida sin reglas en el aspecto sentimental: he ordenado mi cabeza, especialmente ahora que soy un hombre casado.

Celine Dion dijo de usted que “Si Dios pudiera cantar, lo haría como Andrea Bocelli”. A usted, ¿qué le suena a música celestial?
Celine es una amiga muy querida y quiso proponer esta hipérbole que luego se hizo tan famosa para expresar su afecto hacia mí. Es una imagen poética, deliberadamente desproporcionada, que expresa el grado de amistad y de estima mutua que marca nuestra relación.

La buena música lleva en sí misma un fuerte mensaje de paz y fraternidad. De alguna forma, el arte de los sonidos puede ser también una extraordinaria forma de oración. Así, siendo la música la voz del alma, puede considerarse como una potencial experiencia mística.

Y hablando de Dios, ¿alguna vez le dio pudor hablar de su fe cristiana en una sociedad cada vez más beligerante contra la Iglesia?
La fe es un don de valor inestimable que he intentado preservar e incrementar, y que me sustenta día tras día. La considero un argumento crucial en la vida de cada hombre y personalmente soy muy feliz de poder dar testimonio de mi fe, donde y cuando sea posible.

Lamentablemente, en cada época – y más aún en la sociedad moderna – el hombre tiende a sustituir con el «yo» a Dios. Pero tanto hoy como hace cientos o miles de años, una vida sin fe no es otra cosa que una tragedia predecible.

Confiesa que su objetivo no es vender más copias, sino llegar a más corazones. ¿Cómo se llega al corazón de Andrea Bocelli?

El bien, en todas sus formas, llega a tocar mi corazón. También la belleza misteriosa de la vida.

El 15 de agosto cantará en el Festival Starlite de Marbella y el 16, en Festival de Cap Roig en Calella de Palafrugell (Costa Brava), ambos espacios a cielo abierto. ¿Qué le aporta cantar en espacios naturales?

Cada entorno tiene sus virtudes. Aprecio los teatros líricos por su acústica: son lugares mágicos donde la humanidad habla de sí misma y expresa sus propios valores. Sin embargo, aprecio los grandes auditorios al aire libre, como los españoles en los que actuaré en agosto, lugares enclavados en un paisaje con gran encanto. En espacios a cielo abierto, con un público muy amplio, percibo siempre una ola de energía positiva muy intensa. Además, de esta forma alcanzo a difundir, en un contexto en general dirigido hacia el pop, esa auténtica mina de obras maestras que representa el repertorio operístico, resultado de la creatividad de genios como Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini, Pietro Mascagni...

Su música ha acercado a muchas personas al mundo de la ópera, una gran desconocida. Pero, dígame, si la ópera no fuese tan minoritaria, ¿dejaría de tener la magia que tiene ahora?

La ópera es una forma de arte popular capaz de proporcionar emociones primarias con tal intensidad, que alcanza a superar cualquier barrera cultural y generacional sin dificultad. No es un repertorio de elite y no es necesario tener ningún conocimiento especializado para poder apreciar semejante maravilla. Es fundamental que, sobre todo los jóvenes, puedan acercarse al repertorio lírico. Está en nuestra mano dar el primer paso, salir de los teatros y acercarnos a los jóvenes. Merece la pena, porque el canto lírico es, a todos los efecto, un verdadero patrimonio de la humanidad.

Radamés, Don José, Romeo o el emperador Altoum. ¿Con cuál de estos cuatro personajes de ópera se queda?
¡Gracias a Dios, es difícil que los personajes perversos en la ópera tengan voz de tenor! Mis predilectos son los grandes héroes operísticos concebidos por Giacomo Puccini.

Dice que prefiere la serenidad a la felicidad, que la felicidad dura poco. Pero, aun con esa fugacidad, ¿cuál ha sido el día más feliz de Andrea Bocelli?
Los días que nacieron mis hijos.

Andrea Bocelli se confiesa amante de...

Amo todo aquello que es expresión del amor, porque el amor es el sentimiento que da sentido a la vida entera, el motor del mundo, su fuego. Sin él, la existencia carecería de sentido.

Maestro Bocelli, ¿a qué suena una caricia?

Creo que toda la buena música puede ser como una caricia regeneradora para nuestras almas, como una dulce amiga siempre predispuesta a consolarnos e inspirarnos optimismo.