CUANDO EL PINCEL SE CONVIERTE EN DIVÁN. EL REALISMO DE SINGER SARGENT PROTAGONIZA NUESTRO 10º NÚMERO

Texto: Noelia JG Pecellín.

 Retrato de Milicent, duquesa de Sutherland. 1904 · John Singer Sargent. © Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Retrato de Milicent, duquesa de Sutherland. 1904 · John Singer Sargent. © Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Regia. Bella y nívea. Distinguida, algo distante, un punto inalcanzable y de algún modo provocativa. Así se muestra en el óleo de John Singer Sargent, Millicent Leveson-Gower, duquesa de Sutherland.

El Retrato de Millicent, duquesa de Sutherland (1904), es una de las mejores referencias del retratismo realista que abanderó el estadounidense John Singer Sargent. No en vano, en esta obra se funde la tradición clásica de Velázquez o Van Dyck con la aportación de la escuela inglesa de pintura del siglo XVIII en su magistral tratamiento de la luz. Porque de la penumbra del jardín emerge la luminosa figura de una mujer que se antoja figura mitológica, sabedora de su belleza y de su hechizo y, como las diosas clásicas, tocada con una corona de laurel que resalta casi sin querer de su melena, rojiza y hueca.

Esa dualidad luces-sombras parece una bella y acertada metáfora de la dualidad de Lady Millicent: delicada en apariencia, pero firme en su trabajo por las clases sociales desfavorecidas; aristócrata indispensable en la vida social británica de principios del siglo XX, pero, al mismo tiempo, inconformista con su papel de “señora” y brillante en su vocación como escritora.

Ya lo escribió el historiador Henry Adams tras contemplar el retrato en París: “Nunca ningún artista logró pintar semejante psicología como lo hizo Sargent”. Y este es el homenaje que Amante Magazine rinde a la obra y al Museo Thyssen con motivo de su 25º Aniversario, ocasión que nos ha permitido disfrutar de tres de sus tesoros en nuestra portada.