“AIN'T NO MOUNTAIN HIGH ENOUGH”.

LA IMPARABLE Y LA SUPREMA DIANA ROSS

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Sin duda fue la estrella que más brilló en el único grupo que pudo competir en su éxito con The Beatles. Durante la época de los años sesenta, The Supremes, con Diana Ross y su inimitable voz soprano en cabeza, conquistaban las pistas de baile y lideraban con sus sencillos las listas de éxitos de todo el mundo.

Esa misma estrella, una mujer con un carisma, una fuerza y un talento para la música que no se apagan con el paso de los años, recibía bajo el son de sus “I'm Coming Out”, “Take Me Higher”, “The Best Years of My Life” y “Ain’t No Mountain High Enough” un premio honorífico a su carrera, otorgado por los American Music Awards el pasado mes de noviembre.

Pero ya fue en los lejanos años 70, concretamente en 1976, cuando la revista Billboard, una referente musical, nombraba a Diana, la “Artista Femenina del Siglo”. Ya llevaba con gran popularidad su carrera en solitario, y empezaba con gran fuerza su trama como actriz, llevándose un Globo de Oro y una nominación al premio de la Academia por su papel en “Lady Sings The Blues”.

El Libro Guinness de los Récords Mundiales la declaró la artista musical femenina más exitosa de la historia; mientras Michael Jackson, para quién Diana siempre ha sido su amiga, mentora y amor platónico la elegía como la tutora de sus hijos en el caso de que su madre falleciese. 

De lo que no hay duda es que con premio Grammy o sin, no ha habido ni montaña tan alta, ni un valle tan bajo, ni un río tan grande que parasen a Diana Ross.