CITROËN KARIN. EL COCHE AR-T-ISTA

Texto: Norberto Flavia para Amante Magazine.

Mientras Ronald Reagan vencía a Carter en las elecciones de Estados Unidos, la firma francesa de coches Citroën demostraba con su nuevo vehículo que sobre coches nada estaba escrito. Había llegado el año 1980, y con él, la era del cambio.

El Salón de París estaba próximo y Citroën no tenía ninguna novedad de interés para presentar así que la solución fue crear un concept car y así exhibir un diseño de impacto, novedoso y futurista, aplicando ideas nunca antes vistas en un automóvil. Se trataba del Citroën Karin, un modelo adelantado a su tiempo que superó las expectativas de todos.

El prototipo, creado por Trevor Fiore, empleaba de forma bastante imaginativa superficies trapezoidales, recordando a las pirámides.

Y es que las aristas predominaban, con un diminuto techo sobre el que convergían las enormes superficies acristaladas que formaban el parabrisas y las lunetas.

Su interior contaba con un habitáculo de tres plazas: la del conductor, situada en una posición central más adelantada que el resto, y otras dos plazas destinadas a los pasajeros y ubicadas en los lados. Tampoco el volante pasaría desapercibido, más inspirado en las películas de ciencia ficción que en todo lo visto hasta entonces.

Todos los mandos se concentraban alrededor del cuadro, como ocurría ya en algunos modelos de la marca. El resto del salpicadero buscaba el minimalismo con pequeñas pantallas digitales a los extremos.

El Citroën Karin nunca llegaría a ver la luz, tal vez porque ofreciera un concepto de automóvil demasiado adelantado a su tiempo, pero sí que sirvió de inspiración para futuros coches de la casa francesa como el modelo AX lanzado seis años después. Un prototipo subordinado al diseño que nos demuestra una vez más que lo raro y extravagante siempre que se hace con gusto, triunfa. 

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