CHUMLEY’S. ¿CONTRASEÑA?

Texto: Oliver Web para Amante Magazine · Fotos: Chumley’s.

¿Cómo salir vivo de esta aventura? Recuerda muy bien tu contraseña… y sobre todo, nunca reveles nada de lo que veas y oigas. Lo que pasa en el Chumley’s se queda en el Chumley’s. 

Desgraciadamente esto sería efectivo si nos encontrásemos ante el bar clandestino de 1922 pero hoy, Chumley’s, reabre como restaurante, así que el truco es comer y disfrutar de la velada en un entorno que algún día fue frecuentado por poetas, escritores y humanistas; y en un viaje al pasado más actual, hasta por el carismático Don Draper y su equipo en Mad Men.

La 86 Bedford sigue siendo su única seña de identidad. No hay cartel, no hay jaleo, incluso su aspecto exterior, bastante simple y poco llamativo, podría indicarnos que estamos ante una casa común, pero no, se trata del speakeasy más famosos de la zona West Village de Nueva York, que reabrió sus puertas como restaurante el pasado mes de octubre tras una alianza con Alessandro Borgognone, de Sushi Nakazawa.

Su interior es una bocanada de aire fresco, algo diferente y nuevo pero con la misma esencia que inspiró al mismísimo William Faulkner. Una decoración diferente que llama la atención de todos los que acuden, y unos nuevos platos que resucitarían de la tumba a E.E. Cummings o Eugene O’Neill, que vieron en Chumley’s una parada frecuente en sus rutas literarias. 

Eso sí, cómo es la carta es el secreto mejor guardado de Victoria Blamey, creadora del menú. Lo único que sabemos es que la cocina americana es la protagonista, un clásico revestido de modernidad que sólo descubriremos sentándonos en la mesa del bar más misterioso de la ciudad de los rascacielos.