TWIGGY. BARBIE DOLL

Texto: Javier Ars para Amante Magazine.

Ser mod era una cuestión de actitud ante la vida, de lenguaje, de excesos y, sobre todo, de estética. ¿El mayor ejemplo de esta tendencia? La chica de las pestañas infinitas, Twiggy.

Nos trasladamos al Londres del año 1966, acababa de cumplir los 17, pesaba 40 kilos y no medía más de 1’69. Un físico que estaba muy lejos de los cánones de las modelos de la época. Sin embargo, esta “ramita” se convirtió en un fenómeno mundial. Se trataba de Leslie Hornby, una corriente joven inglesa que se convertiría en la cara más famosa del mundo. Mientras Twiggy lavaba cabezas en una peluquería, Justin de Villeneuve, un dandi que se buscaba la vida como marchante de arte y antigüedades en el mercadillo de Chelsea, se dio cuenta de su enorme potencial.

Después de esto había que pulir a la futura estrella. El primer paso fue sustituir su larga melena castaña por un radical corte a lo garçon y por un llamativo rubio. Su imagen y estilo impactaron a primera vista. Una belleza masculina que rompía los moldes de todo lo conocido hasta ahora.

“Aquí está el rostro del año” fue el titular que le lanzó a la fama. La oportunidad se la dio el Daily Express con unas fotografías suyas. Se trataba de un rostro peculiar, no utilizaba maquillaje y su única arma eran unos pares de pestañas postizas que abrían ese mar azul verdoso que tenía por ojos.

El ‘look Twiggy’, con minifaldas de colores y medias a la altura de la rodilla, atrapó a las adolescentes de medio mundo y enamoró a los directores de las revistas de moda más importantes.

Los años pasaron y la pequeña ramita creció, y demostró que no había nada ni nadie que se le resistiese. Twiggy cambió la moda por el cine cuatro años después de su debut, aunque aquel breve lapso de tiempo le ha valido para ser considerada la mejor modelo de todos los tiempos.