JORDI ROCA. A FUEGO LENTO

Texto: Roser Puneda de Amante Magazine · Fotos: www.cellercanroca.com.

Es el alma de las heladerías Rocambolesc y quien pone en El Celler de Can Roca ese punto de locura azucarada que todos los proyectos necesitan para vivir, y es que, un restaurante es un sueño que nunca se convierte en realidad del todo, siempre queda algo por hacer. Su frescura, desenfado e inconformismo hacen de Jordi Roca un tipo salado que cuando se mete en la cocina se vuelve muy dulce. Nadie cómo él para demostrar que todo sabe mejor a fuego lento.

¿Un repostero nace o se hace?
Se hace como pasa con todos los oficios, pero sin duda hay que aprovechar esas virtudes que nos acompañan desde pequeños, curiosidad, juego y amor por lo dulce.

Has sido nombrado Mejor Repostero del Mundo en 2014, cocinas para el restaurante de tu familia, El Celler de Can Roca, tienes cuatro heladerías... ¿Qué te hace tener los pies en el suelo?
Lo que me mantiene en la tierra es precisamente mi familia, mis padres, mis hermanos y mi mujer, son personas geniales, por suerte, más pragmáticas que yo.

¿Qué virtud crees que tiene que tener un buen cocinero dentro de la cocina? ¿Y fuera?
Tiene que tener buen gusto, dentro y fuera de la cocina.

Rocambolesc, ¿la suma perfecta de la pasión y el amor?
Sin duda, pero añadiría técnica, respeto por la materia prima y compromiso con un oficio que apasiona a todo el equipo que ya suma 15 personas. 

La mano de Jaime Lannister o la cara de Darth Vader son algunas de tus creaciones... ¿Cómo decidiste pasar la ficción a un plato? Entre El Celler de Can Roca, la heladería, tu libro... ¿Tienes tiempo para ver series?
Me encantan las series y las películas, sobre todo Star Wars, y todo lo que rodea el mundo de la ficción. Pasarlo a Rocambolesc es sólo un paso más. 

Esta pasada Navidad, Rocambolesc sacó el caganer, la controvertida figura del portal de Belén, con la cara de Hillary Clinton y Donald Trump. ¿A cuál de los dos no pondrías nunca en tu belén?
El caganer es una figura tradicional catalana-valenciana que representa la capacidad de reírnos de nosotros mismos como un antídoto, de hecho en este caganer de Rocambolesc podrás mandar una foto tuya o de algún amigo o familiar para que la pongamos, así que cualquiera tiene lugar en el pesebre.


El sentido del humor es su punto fuerte. La vida es maravillosa cuando sabes reírte de ti mismo, por eso, Jordi no tuvo ningún problema en crear el famoso Rocanas/Rocatocha, un helado elaborado a partir del molde de su propia nariz. Innovación y ganas de pasarlo bien, y es que todo sabe “de narices” cuando lo haces con una sonrisa.

¿Podremos encontrar el postre perfecto en Anarkia, tu último libro?
El postre perfecto no existe, pero en el libro podemos encontrar postres diferentes y auténticos.

Conocemos al Jordi con chaquetilla que consigue hacer magia con una manzana… ¿pero cómo es el Jordi que se sienta a la mesa a disfrutar de una comida? ¿Eres tan exigente con el resto como lo eres contigo mismo?
Me gusta mucho comer y disfruto de cosas muy sencillas, es muy fácil contentarme.

¿Qué opinas de los programas de cocina, crees que tres meses son suficientes para que un cocinero amateur se convierta en un profesional?
Me parecen muy bien estos programas si los tomamos como entretenimiento con el hilo conductor de la cocina, no tiene nada que ver con lo que significa gestionar una cocina de un restaurante, pero está bien para que la gente se anime a cocinar más en casa, a comprar buenos productos y, en definitiva, a darse un tiempo en la mesa. Hace falta una vida para ser un buen cocinero, yo mismo sigo aprendiendo cada día, hay muchos campos de la cocina en los que soy un amateur.

¿Están más buenas las manzanas al horno con mantequilla, azúcar, canela y caramelo que cocina tu madre o las tuyas? ¿Has heredado de ella la pasión por la repostería?
Están mucho mas buenas las suyas, por el cariño con el que las prepara ella. La pasión pastelera me vino más tarde cuando encontré mi lugar en la cocina de El Celler a los 19 años.

Hace unos años cuando preguntábamos a los niños que qué querían ser de mayor, las profesiones más repetidas eran las de médico o abogado. Hoy es muy diferente, y ser cocinero es una profesión muy demandada entre los más pequeños. ¿Crees que es una simple moda o que el mundo está cambiando?
Creo que la razón de esto es el seguimiento mediático que está teniendo la cocina, es un momento muy dulce que hay que saber aprovechar para cambiar hábitos alimentarios por otros más sanos, responsables y comprometidos con el medio ambiente. Si este interés por la cocina va hacia ahí, entonces tendrá sentido y no será sólo una moda.

¿Qué palabra te viene a la mente con Viaje a la Habana, tu primer postre?
Humo y Humor.

Convierte todo lo que toca en oro, pero en ese oro que esconde chocolate, baja las nubes para cambiarlas por algodón de azúcar,  transforma una naranja en un cromático arcoíris, nos traslada a la tierra con las manzanas verdes hechas helado y nos vuelve a elevar al cielo con la combinación de los perfumes y lo sabores.
 
¿Con qué nos sorprenderá en un futuro? No lo sabemos, lo que sí tenemos claro es que no será algo de este mundo.