DELFINA ENTRECANALES. COLECCIONISTA DE ARTISTAS

Texto: Alba Oliva.

Lleva más de 30 años apoyando a creadores de todo el mundo sin pedir nada a cambio. Una mujer valiente que no conoce los límites. 

Su aspecto físico, de estatura pequeña, pelo blanco y una piel manchada por la vida, no refleja todo lo que tiene en su interior. Su vitalidad nos recuerda que las ganas de vivir y la edad que aparece en el carnet de identidad no siempre van de la mano. Con 89 años es capaz de trasmitir su curiosidad, optimismo y fuerza a todos los artistas que deciden ponerse en sus manos.

Más de 500 artistas han pasado por su residencia y ha sido condecorada con la Orden del Imperio Británico y con la Medalla de Apoyo a las Artes Británicas. Ha conquistado Inglaterra antes que España. ¿A qué cree que se debe?

Llegué a Inglaterra para aprender inglés en mi adolescencia. Mi amor por la cultura británica floreció mucho más por haberme casado con un inglés y haber criado mi extensa familia en Inglaterra. La razón por la cual empecé a apoyar artistas fue para dar espacio en Inglaterra a aquellos que necesitaban crear obras de arte pero que no contaban con el apoyo necesario para hacerlo. Primero comenzó en una granja en Wiltshire en los años 70, ofreciendo estudios para músicos. Robert Wyatt, un buen amigo del grupo musical Soft Machine se lesionó y necesitaba un lugar para ensayar, de ahí se corrió la voz rápidamente y artistas visuales empezaron a aprovechar también el espacio.

En los 80 alquilé una antigua fábrica de vaqueros en Stratford, East London e instantáneamente tuvo un gran impacto en el mundo del arte, simplemente ofreciendo estudios a artistas. Estoy feliz de haber ayudado a Londres en este sentido.

Después de los 90 adquirí una vieja fábrica de chocolate en Bermondsey, South London, donde teníamos 34 estudios y empezamos a trabajar con artistas internacionales. La Fundación Delfina fue establecida en 2007 en Victoria, Central London, como sucesora de estos espacios. Londres tiene una movida cultural próspera, y siempre ha existido una real demanda de artistas que necesitan apoyo en Londres. Durante 40 años hemos ayudado artistas internacionales, apoyando países que también necesitan infraestructura para sus artistas.  La Fundación Delfina es como una familia -yo diría que soy la abuela. La red de artistas es como un árbol genealógico que continúa creciendo.

Con 19 años dejó España para nunca volver, ¿qué le cautivó de Inglaterra?

Me quedé en Inglaterra porque me casé con un inglés y tuvimos cuatro hijos. Mi padre estuvo decepcionado conmigo por no haber regresado a España por lo que tuvimos intensos debates y discusiones, pero me enamoré y decidí formar mi vida aquí, la cual incluía formar Delfina Studios en el que algunos de los primeros artistas fueron españoles. Casi todos mis hijos y nietos viven todavía en Inglaterra y eso me mantiene conectada aquí. Soy la cabeza de una familia de 105 personas y casi toda la familia lejana vive en España. Ellos viajan para verme y viceversa.

Y en el terreno artístico, ¿qué tienen las islas Británicas que no tenga España?

En gran parte por el idioma, Inglaterra es más propensa a tener una movida artística más internacional. Es simplemente más fácil conectarse y exponerse. En España, naturalmente hay una gran conexión con América Latina y los países hispanohablantes. Sin embargo, esto está cambiando. Es emocionante lo que está pasando ahora en España en cuanto al arte, a pesar de la situación económica actual.

Siempre he apoyado artistas de España, al igual que ingleses e internacionales. Con el Delfina Studio Trust invitamos muchos artistas españoles a Londres y la Fundación Delfina se ha asociado con varias organizaciones como Casa Árabe, MUSAC, el festival de la Alhambra cuando organizaron eventos de literatura en Segovia y Granada. Hemos trabajo con diferentes artistas españoles en esta generación como Eugenio Ampudia, Marta Arzak, quien estuvo en la residencia el año pasado como parte de nuestro programa de Política y Comida, y Fernando García-Dory, quien se involucró este año. También en los 90, monté durante tres años una residencia en Manilva (Málaga, España), la cual estaba conectada al Delfina Studio Trust. Ahí albergamos a artistas visuales e hicimos óperas, haciendo una fusión entre el talento local, niños y artesanos.

El Financial Times habla de usted como “coleccionista de artistas, no de arte”. ¿Nunca ha estado interesada en el arte como producto?

Mi relación con los artistas es la forma a través de la cual yo disfruto y experimento el arte. Para mi, se trata del individuo y de sus necesidades. Tengo algunas obras de arte, la mayoría han sido regalos, los cuales tienen un significado muy especial para mi debido a la conexión personal, mucho más que lo que valgan en el mercado.

La pintura es poesía muda, decía Da Vinci. Delfina no conoce más vida que el arte, y el arte, no puede tener mejor madre que ella. Juntos forman una pareja indivisible que no concibe la vida la una sin el otro.

Su altruismo con los artistas que financia es fascinante, pero en el plano emocional, ¿Qué le aportan los creadores que pasan por la Delfina Foundation?

Aprendo muchísimo y me encanta poder brindarle a los artistas oportunidades para que puedan compartir sus ideas. ¡Me mantiene joven!

Yo creo que los artistas me ven como una figura de abuela, y yo les brindo amor cuando es necesario. Hablo con ellos y averiguo qué los mueve; de repente es recíproco y son ellos los que me mueven a mi para hacer lo que hago.

¿Cuántas solicitudes diarias recibe la fundación?

Hacemos llamadas abiertas para promocionar la mayoría de nuestras residencias y generalmente recibimos 300 aplicaciones por residencia.

¿Tiene especial debilidad por alguno de los artistas que han pasado por “su casa”?

No sería capaz de escoger unos sobre otros, sería como escoger un hijo o nieto favorito. ¿Qué pasaría si los otros lo descubrieran? Los quiero a todos por igual.

Además de en Londres, tiene otra fundación en Dubai y viaja con frecuencia a los países árabes, ¿cómo nace su conexión con el mundo árabe?

Mi primera experiencia en el Medio Oriente fue en 2005, en un viaje que hice a Siria con Mark Muller, un abogado de derechos humanos y amigo. Por motivo de nuestra visita, el Consejo Británico organizó una fiesta en mi honor invitando a todos los artistas locales. Fue fascinante escuchar sus experiencias de vida, sus frustraciones debido a la escasa infraestructura y la falta de movilidad a la que se enfrentan. Fue durante este viaje que comencé a pensar en la idea de llevar la fundación para allá. En 2007 inauguramos el edificio y empezamos a enfocarnos principalmente en el intercambio artístico entre artistas de occidente a oriente. Por ejemplo, enviamos dos artistas españoles a Damasco en 2011 y uno a Kurdistán, Irak del Norte.

El foco de la fundación está ahora en el tema por encima de la geografía, programas como Políticas y Comida, el cual mencioné anteriormente. En Dubai, trabajamos en asociación con varias organizaciones para conseguir residencias para artistas locales e internacionales. Estas residencias culminan a menudo en Art Dubai, una de las ferias más grandes de la región.

Su legado artístico es indiscutible, pero en el familiar ¿hay miembros que quieran recoger su testigo?

Siempre he motivado a mi familia a que le den continuidad a mi trabajo para que se comprometan con el arte. Me gusta llevarme a mis nietos a mis viajes, a eventos de arte. Hace un tiempo los llegué a llevar a la Bienal de Estambul, India Art y Art Dubai. Acabo de cumplir 89 pero todavía me falta por vivir, y disfruto transmitiendo a mi familia mis conocimientos e interés por el arte.

¿Cuál es la pieza de arte con más valor sentimental que tiene en su colección?

Mis paredes están cubiertas con impresionistas españoles que pertenecían a mi padre, José Entrecanales. Sin embargo, nunca he coleccionado, es como tu dijiste: mi colección es exclusivamente de artistas, consta de mi familia de artistas.

Ha triunfado en el terreno artístico, profesional y personal, ¿cree qué le queda algo por hacer?

Me gustaría ser bisabuela y llegar a los 100 años, contando con que todavía sea capaz de reírme de mi misma. Me gusta mucho viajar a lugares a los que nunca he ido antes y seguir encontrándome con mis antiguos residentes, es muy agradable, como cuando visitas a la familia.

La pintura es poesía muda, decía Da Vinci. Delfina no conoce más vida que el arte, y el arte, no puede tener mejor madre que ella. Juntos forman una pareja indivisible que no concibe la vida la una sin el otro.