RELOJES GRÖNEFELD TRADICIÓN FAMILIAR DESDE 1912

Texto: Amante · Fotos: www.gronefeld.com.

Para hablar de los relojes Grönefeld tenemos que echar la vista atrás un siglo y viajar hasta la localidad de Oldenzaal, en Holanda. Es allí donde Johan Grönefeld, el bisabuelo de los actuales relojeros, Bart y Tim Grönefeld, comenzó su carrera en 1912. Tanto Bart como Tim tuvieron una amplia formación en Suiza, trabajaron para las mejores casas relojeras como Asprey o Wostep y en poco tiempo demostraron ser especialistas en la construcción y restauración de los relojes más complejos.

Tanto es así que su reloj, 1941 Remontoire, ha sido preseleccionado para el Grand Prix d’Horlogerie de Genève 2016, donde cada año se honran las mejores creaciones de las casas relojeras, y cómo no, Grönefeld tenia que estar presente.

Grönefeld utiliza técnicas consagradas durante la creación de sus relojes, y es que como explican los hermanos: ”nosotros no vamos a soluciones fáciles, aceptamos retos técnicos para entregar, las mejores soluciones. Queremos que nuestros relojes sean complejos pero fiables y diseñamos en consecuencia”. En su caso, la frase que dice que los mejores relojes del mundo son producto de un lugar en concreto y de la experiencia trasmitida de generación en generación, cobra más fuerza que nunca.

Tradición familiar, pasión y mucho trabajo es el emblema que se han ganado a pulso los hermanos holandeses. Se reinventan cada día creando los relojes más bellos a la par que complejos, su más cuidado diseño convierte tu muñeca en el soporte perfecto para albergarlos.

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