BEGUR. DE REPENTE, EL ÚLTIMO VERANO

Texto: Lara Sánchez.

Begur, situado en el corazón del Empordà (Girona), y sus playas configuran uno de los lugares más maravillosos de la Costa Brava. Su término municipal está formado por un conjunto de cerros llamado Macizo de Begur y un extenso litoral, bañado por el mar Mediterráneo. Tanto el casco antiguo de Begur, formado por múltiples monumentos que han quedado como legado de los momentos más significativos de su historia, como el pequeño núcleo románico de Esclanyà, o las ocho calas y pequeñas playas que pertenecen a Begur, configuran un conjunto y un entorno paisajístico inigualables.

Vista del Centro histórico de Begur

Hace más de 50 años de aquel verano en que el pequeño pueblo de Begur se conoció fruto de la llegada de la gran estrella de Hollywood Liz Taylor y su marido, en aquel entonces, Eddie Fisher.

Liz Taylor era la protagonista de la película “De repente, el último verano”, dirigida por Joseph L. Mankiewicz, que también viajó a la Costa Brava. En pocos días, Begur se convirtió en el pueblecito del glamour hollywoodiense.

Durante el rodaje, se filmaron varias escenas por las calles del pueblo y la escena final de la película se rodó en la cima del castillo que corona Begur, llamado “cabeza de lobo” en el film. Algunos begurenses intervinieron como extras y figurantes de la película que se prohibió en todo el Estado Español hasta 1979.

El fotógrafo begurense de aquel entonces, Josep Carreras, realizó el reportaje fotográfico de la película, ya que el productor de Columbia Pictures, Sam Spiegel, quería mostrar todos los detalles y rincones de aquel encantador pueblo creyendo que su aportación sería de gran ayuda. 

Estas espléndidas imágenes sirven en la actualidad como documentos de gran valor histórico. En ellas podemos apreciar todos los detalles de la filmación e ilustra la llegada de unos norteamericanos ricos y famosos en un pequeñito pueblo de un país que intentaba salir de la posguerra. 

También hay fotos desde la cima del castillo que dejan un paisaje todavía virgen, donde se podían apreciar los valles de esta parte del litoral catalán.

La Playa d’en Malaret