DIECIOCHO SEGUNDOS.

Texto y fotos: María Gracia Subercaseaux.


Hace algunos años, cada dieciocho segundos una mujer era maltratada física, verbal o psicológicamente en la tierra. Eso, lamentablemente, no ha cambiado mucho. 

Dieciocho segundos de exposición son los que utilicé para llevar la imagen al desenfoque y movimiento, para así crear una atmósfera de nebulosa y mostrar esa otra dimensión, esa terrible realidad y desigualdad a la que están expuestas todas aquellas personas que sufren violencia doméstica. También con el fin de proteger sus identidades. La igualdad lograría reinsertarlas volviéndolas nítidas y visibles, en lenguaje fotográfico serían mujeres a foco. Desde el momento en que la sociedad transita sin verlas y sin oírlas, se hace cómplice de esta inmaterialidad dejándolas en estado fantasmagórico para siempre. El conceptualizarlas de esta forma también está ligado a la relación que establecen ellas con su persona. Se han autoanulado debido al temor que sienten y a su incapacidad para hacer valer sus derechos. Algunas ni siquiera saben que los tienen, pues esta sociedad patriarcal las ha educado sintiéndose inferiores y merecedoras de malos tratos. Estamos frente a mujeres que temen a la luz del día, se sienten solas y desamparadas, muchas veces sus propias familias las abandonan bajo el pretexto de que el matrimonio es para toda la vida o insinúan también que “por algo” estarán viviendo estas desafortunadas situaciones. Además de todo, callan por la vergüenza que les da verse expuestas como víctimas, por el temor a las represalias y por muchas otras razones dejando libre el camino a sus agresores. 

El silencio es cómplice. 

Liberar a las mujeres de este calvario es asunto de toda la sociedad.