CAMINITO QUE EL TIEMPO HA BORRADO, QUE JUNTOS UN DÍA NOS VISTE PASAR...

Texto: Vilma Ortiz.

Una calle histórica con suelo de adoquines, conventillos hechos de madera y planchas de zinc pintadas de vivos colores y, de fondo, compases de tango eterno y perdurable. 

Los amantes del tango tienen en Buenos Aires un callejón- paseo-museo que lo encarna en su estado más puro: Caminito. En él se inspiró Juan de Dios Filiberto para componer en 1926 la música de una de las creaciones más famosas, emblemáticas y características de la gran ciudad rioplatense; mientras que la letra, contrariamente a lo que se cree, fue escrita por Gabino Coria Peñaloza como homenaje a un sendero de la localidad de Olta, en la provincia argentina de La Rioja. 

Con un diseño sinuoso debido a que antiguamente fluía un arroyo que iba a dar al Riachuelo, Caminito es un sendero de 150 metros de lo más pintoresco, ajetreado y mítico ubicado en el viejo barrio de La Boca. Las casas, ahora con sus frentes pintados de colores llamativos, son de madera y placas acanaladas, respondiendo al estilo del tradicional conventillo: viviendas populares y precarias, típicas de barrio desde finales del siglo XIX. Muchas de ellas estaban originalmente montadas sobre pilotes o cimientos de considerable altura, debido a las frecuentes subidas de las aguas provocadas por los fuertes vientos del sudeste; constaban de varias habitaciones que daban a un patio central, con zonas comunes como el comedor, la cocina y cuartos de baño. Allí se instalaron en aquellos tiempos los inmigrantes italianos (genoveses) quienes se asentaron en el barrio y le dieron su fisonomía actual, aprovechando la proximidad del puerto y el constante flujo de barcos. 

Un hecho histórico curioso y simpático del barrio de La Boca: En el año 1882, tras un conflicto laboral que acabó en huelga, un grupo de genoveses decidió declarar la independencia del barrio. 

Se labró así un acta mediante la cual informaban al Rey de Italia de que se había constituido la "República Independiente de La Boca", e izaron su bandera. El General Julio Argentino Roca, en aquel tiempo Presidente de la Nación, se presentó en persona en el lugar con el Ejército, retirando la bandera genovesa y solucionando rápidamente el hilarante conflicto. 

Uno de los extremos de Caminito desemboca en la zona conocida como Vuelta de Rocha, nombre originado por la vuelta (giro) que efectúa el riachuelo en su curso y apellido del comerciante y estanciero Antonio Rocha. En esta pequeña ensenada se encuentra la Plazoleta de los Suspiros, bautizada así porque era el sitio donde se reunían los genoveses a recordar nostálgicamente su patria lejana. 

En 1950, un grupo de vecinos junto con el pintor Benito Quinquela Martín decidieron recuperar y limpiar este espacio histórico. El domingo 18 de octubre de aquel año se organizó la gran esta de inauguración con petardos, fuegos, mucha música y baile. En los veranos de la década de los 60, los vecinos prestaban sus balcones como escenario de las obras de teatro que presentaba Cecilio Madanes (director, escenógrafo y productor teatral de origen ucraniano), quien incluía en su oferta piezas de Shakespeare, Molière y García Lorca. 

Hoy en día Caminito es uno de los sitios más visitados diariamente por miles de turistas ávidos de tango, historia y tradiciones. La propuesta incluye obras de artistas plásticos que exponen en sus atriles y caballetes, bailarines, actores, los museos Benito Quinquela Martín y de Cera, el Centro Cultural Proa, el bar La Perla y, a 400 metros, el estadio de La Bombonera, sede del famoso equipo de fútbol Boca Juniors.