BANKSY SE RÍE DE USTED.

Texto:  Oliver Web · Fotos:: www.banksy.co.uk. 


Siempre se ha mantenido que cuando una persona consigue levantar polvareda tanto a favor como en contra de cualquier expresión artística realizada por ella, es que ha conseguido triunfar y puede considerarse a sí misma artista. Ese es, o podría ser, el caso de Banksy, un grafitero de origen incierto y rostro desconocido que lleva pintando las paredes de las principales ciudades británicas desde finales de la década de los 80. Y usted dirá que vándalos que pintarrajean las paredes, incluso de su casa, hay muchos y que eso, por suerte, no es ni será arte. Ahí es donde entra al juego Banksy, la persona por la que muchos empezaron a utilizar la etiqueta de street art para referirse a la obra de algunos de los que se dedicaban a “ensuciar” los muros. Y desde luego, si unos pocos consideran que algo puede llevar la etiqueta “art” detrás, es cuestión de tiempo que todos adopten esa denominación sin distinción. 

Si lo que ha hecho Banksy, que recordemos que ni siquiera sabemos qué cara tiene, es arte no entraremos a discutirlo. Que se ha introducido en el circuito convencional de las galerías y ferias de arte contemporáneo es una realidad, y que se lucra con sus pinturas es algo que se demuestra con la presencia de su propio representante y galerista. Lo que hace que Banksy tenga tantos detractores ha sido el casar su filosofía anticapitalista y contraria al sistema que rige lo que somos, con el capitalismo exacerbado que, al fin y al cabo, representa el mundo del arte contemporáneo. Esta contradicción, además, deja a los contrarios sin argumentos cuando ven las colaboraciones desinteresadas de la persona con Greenpeace, las pinturas en el muro de la vergüenza de Cisjordania y, a la vez, pueden comprar en una tienda cercana su trabajo para Puma. Ataque de esquizofrenia para todos, que no saben a dónde mirar. 

Muchas son las leyendas que giran en torno a cómo será o cuál será la procedencia del “artista”. Banksy tiene su propia página web desde la que anuncia que no tiene presencia alguna de forma personal en redes sociales (ejemplos de mala praxis capitalista) y donde aprovecha para hacer gala de una socarronería bastante presente en sus veinte años de andadura. Los comienzos del artista callejero distaban mucho de lo que hasta entonces se había entendido como grafiti. La utilización de una novedosa técnica, como era el uso de plantillas stencil para llevar a la pared un dibujo previamente realizado, y el uso de la ironía para dejar al descubierto los abusos del sistema, situaron a Banksy desde un primer momento alejado de la idea preconcebida sobre los grafiteros que casi todos tenían. Además, las localizaciones para llevar a cabo sus acciones, muchas de ellas en emplazamientos turísticos para conseguir ser registrados en fotografía, dejaban clara una voluntad de trascender. Finalmente parece que Banksy ha conseguido generar la controversia que buscaba desde un primer momento y, lo que es más importante, ha conseguido ser copiado. Sólo por este hecho ya queda claro que se ha convertido en un nuevo modelo de personalidad pop que no tiene ningún problema en criticar al sistema mientras se lucra gracias a él. El último ejemplo de esto fue la película documental que firmó hace dos años, “Exit through the Gift Shop” que hasta consiguió una nominación a los premios Oscar y fue un éxito de crítica, desgajando desde dentro el mercado del arte contemporáneo. 

Sí, Banksy se ríe del mercado del arte y seguramente se ríe de usted.