MUHAMMAD ALI. UN SUPERHÉROE DENTRO DEL RING.

Murió como Ali en junio de 2016 pero nació como Cassius Marcellus Clay en Kentucky en 1942. Ha sido considerado el mejor deportista de todos los tiempos pero su fama no solo se consagró en un ring de boxeo. Rompió moldes deportivos, políticos y religiosos. Provocador y arrogante a la par que carismático y encantador. 

Cuando Joe Elsby Martin vio a Cassius entrar por la puerta de su gimnasio con lágrimas en los ojos porque le habían robado su bicicleta nunca imaginó que se convertiría en el entrenador del deportista más mediático de todos los tiempos, y ese niño triste nunca hubiese pensado que el ring se convertiría en su casa, y el boxeo en su pasión. 

Azotó al mundo con un crochet cuando se convirtió al Islam, y con un gancho volvió a sorprender cuando decidió no ir a la Guerra de Vietnam. Tres años alejados del ring no hicieron mella en él, que volvió con más fuerza que nunca demostrando que su swing seguía estando muy presente. 

“Soy el más grande” fue la frase que pronunció tras vencer a Sonny Liston por KO técnico al empezar el séptimo round y gracias al cual se proclamó campeón de los pesos pesados en 1964. Dos años antes, había sido medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma y en 1974 volvió a ser campeón en la misma categoría. 

La única batalla que no pudo ganar fue contra el parkinson, y ésta no se jugaba sobre el cuadrilátero. Todo tipo de golpes han acompañado la vida del boxeador: golpes de suerte, golpes de ingenio y e incluso los más bajos. Su ambigüedad moral y su personalidad lo convierten en leyenda. Un hombre corriente convertido en superhéroe. 

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