FOOD INK

Se llama Food Ink y ha venido a revolucionar el mundo de la gastronomía mundial. ¿Cómo?  Incorporando una impresora 3D a su equipamiento, ya no basta con los cuchillos, tenedores o platos. Además, ésta impresora no es sólo capaz de imprimir comida sino que los cubiertos, platos o incluso las sillas también están hechas de la misma manera.

Este original pop-up ya ha pasado por los Países Bajos, y tras estar en Londres, emprenderá una vuelta al mundo pasando por ciudades como Berlín, Barcelona o Tokyo para presentar esta original forma de ver la gastronomía.

Un proyecto revolucionario en el que colaboran chefs como los españoles Mateo Blanch, con una estrella Michelín, Joel Castanyé y la primera impresora 3D del mundo capaz de manipular alimentos, además de otros materiales como la cerámica. 

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