LA CLANDESTINIDAD DE HOUSTON HOSPITALITY

CUANDO LA NOCHE ANGELINA SE VISTE DE ANACRONISMOS

Texto: María Estrada.

Hay quien cuenta que en Los Ángeles a los garitos no se entra por la puerta, sino por una nevera, una máquina dispensadora de caramelos, un armario, debajo de una cama, etc. Pero no se trata de un cuento chino, si no de las locas ocurrencias de dos hermanos, Mark and Jonnie. Dos angelinos de pura cepa que, con ideas originales, sorprendentes y absolutamente descabelladas, han logrado hacerse con el muy exigente público nocturno de la ciudad californiana a base de buena música, una tematización muy atrevida y el buen ambiente que se respira en cada uno de los nueve garitos que tienen repartidos por toda la ciudad. 

La empresa que, ya es casi un imperio de la noche, se llama Houston Hospitality, y su primera incursión en la noche angelina llegó con Piano Bar, un club inspirado en los antiguos locales de blues, donde la música en directo, los buenos tragos, y la mezcla más disparatada de Hollywood se mezclan para crear un ambiente anacrónico y absolutamente delicioso.

A partir de ese momento, la revolución llegó a Hollywood con las nuevas remesas de locales aún más locos. El siguiente en ver la luz fue La Descarga, un garito en el que una hostess espera a los clientes en la entrada para abrirles la puerta de un armario, y tras él, la Habana, el son cubano y los mejores puros se abren paso en la noche angelina que se pinta de maderas nobles.

Harvard & Stone fue el siguiente en la cola, un local para los amantes de los tatoos, del Burlesque y del ambiente ecléctico que es ya marca de la casa. Tras éste llegó Pour Vous, otro encantador local ambientado en los años de la ley seca en el que las actuaciones en directo, la decoración y los cócteles harán las delicias de aquellos que deseen viajar por una noche en el tiempo.

Hollywood también fue el escenario del siguiente local: No Vacancy, un antiguo hotel victoriano en el que tras un hall/recepción, una cama da paso al sótano clandestino en el que se encuentra este local de actuaciones en directo y mucha música.

Dirty Laundry vino a continuación. La hostilidad es lo primero que se aprecia en este espacio, y es que, si todos tienen un aire clandestino, este es el que más gala hace de ello, ya que la “sucia lavandería” toma prestado los sórdidos tiempos de la ley seca para hacer sus fantasías, y bajo esta ambientación, el sitio se sitúa en un oscuro sótano hollywoodiense, fácilmente identificable por el puertas con cara de pocos amigos que, con suerte, te invitará a bajar al garito por unas escaleras escondidas en la acera.

El siguiente en hacer su aparición en la ciudad angelina fue Good Times at Davey Wayne's, un local en el que el Rock and Roll y el buen rollo se esconden tras un garaje mugriento en el que una nevera conduce a los invitados al interior de una casa ecléctica y contradictoria. Su patio interior, con una food truck para los hambrientos, es uno de sus principales atractivos, además de la decoración, la música y el buen ambiente que en él se respira.

Butchers and Barbers ha sido el penúltimo en aparecer en escena, pero con una diferencia, y es que este es el primer restaurante propiamente dicho del grupo. Está situado muy cerca de Dirty Laundry y No Vacancy, así que la ruta hollywoodiense está asegurada.

La primicia más novedosa del grupo es Break Room 86, un local en el que la música disco y el karaoke se abren paso el otro lado de una máquina dispensadora situada en la zona de empleados del Line Hotel, un moderno hotel situado en el corazón de Koreatown (de ahí el karaoke). 

Nueve son en total los locales regentados por Houston Hospitality. Probablemente el número siga en aumento, y es que cada uno de los garitos escondidos por la noche angelina son, en esencia, únicos y sorprendentes, adjetivos que hacen de ellos el punto de encuentro del más selecto a la par que dispar ambiente angelino.