EL AMANTE CLUB. UN BAR CLUB SOLO PARA CANALLAS

Texto: María Estrada.

Junto a la icónica Plaza Mayor de Madrid se encuentra un lugar en el que todo puede suceder. Un lugar imprevisible, inclasificable, lleno de magia y de sensaciones. Este lugar es El Amante Club, un sofisticado local en el que la experiencia del cliente es el objetivo fundamental de todos los que trabajan para no cesar en su tarea de sorprender a todo el que cruza las rojas cortinas que separan a El Amante del mundo de afuera.

Este bar club, canalla y trasgresor, es el local que faltaba en la ciudad madrileña. Un local en el que la decoración y los detalles cuidadosamente mimados hacen las delicias del cliente, que busca al sumergirse en su interior encontrar un oasis en el Madrid antiguo. 

La música es uno de los principales distintivos de El Amante Club. Dividida en dos salas, la parte de abajo, más íntima y privada, está destinada al funky, mientras que en el segundo piso lo que suena es deep house

La disposición interior también es motivo de sorpresa, y es que este antiguo edificio capitalino, que años atrás hizo las veces de alpargatería, es en su interior un laberinto. Huyendo de los espacios diáfanos, El Amante está dispuesto como una casa con habitaciones llena de rincones y recovecos por descubrir, todos ellos decorados de manera exquisita y pensados para que cada espacio tenga su propia esencia. 

Aunque lo que pasa en El Amante, se queda en El Amante, no podemos pasar por alto sus shows y actuaciones, todos ellos igual de canallas que el club, y más atrevidas si cabe. Así, esta pequeña boîte que bien pudiéramos encontrar en París, Londres o Nueva York, es en realidad un espacio en el que disfrutar de la buena música, la mejor coctelería, y una compañía miscelánea y heterogénea en la que todos están libres de juicio, porque el que no peque en su interior, que tire la primera piedra.