SEAN CONNERY. EL ESCALADOR DE LOS SUEÑOS

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Texto: María Estrada.

De repartidor de leche a James Bond, eso fue lo que consiguió Thomas Sean Connery, el escocés de atlético cuerpo que saltó a la gran pantalla por primera vez en la década de los cincuenta.

Su lucha por llegar a la meta no fue precisamente coser y cantar, y es que, en su agonía por conseguir llegar a hacerse un nombre en el terreno de la actuación, el escocés fue subiendo peldaños en el escalafón de la vida, y así pasó de ser marine a ser socorrista, de socorrista a modelo y de modelo, por fin, a actor.

Empedernido lector, Sean fue un gran aficionado de los textos teatrales, hobby que le hizo soñar con esos mundos lejanos en los que consiguió inmiscuirse interpretando papeles tan recordados como el que hizo en la ya nombrada saga de James Bond, cuya primera interpretación fue en 007 Contra El Doctor No (1962), el primero de los títulos dedicados a la serie del agente británico.

Pero la huella filmográfica de Connery, a pesar de empezar con Bond, no acaba aquí, y es que la carrera del edimburgués contiene títulos como El Nombre De La Rosa (1986) de Jean-Jacques Annaud, La Roca (1995) de Michael Bay o Los Intocables De Eliot Ness (1987) de Brian de Palma, obra que le otorgó el Oscar a mejor actor secundario y con la que culminó su carrera de fondo hacia el éxito, no porque en este punto terminara, sino porque fue aquí cuando se pudo demostrar a sí mismo que había llegado, por fin, a su meta.

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