OMAR SHARIF. EL ETERNO PRÍNCIPE ALÍ

Texto: María Estrada para Amante Magazine.

Que Lawrence de Arabia es una de las joyas cinematográfica más preciadas de la industria es una verdad indiscutible, pero también lo es la de que su protagonista, Alí, fue el que transformó el guión en una maravilla de la interpretación. Esto se lo debemos a Omar Sharif, la persona que encarnó al personaje, y el actor que con su calidez interpretativa hizo de este papel uno de los más elogiados de la gran pantalla.

Nominado a un Oscar de la Academia y ganador de tres Globos de Oro y un Premio César, el actor egipcio de origen libanés comenzó sus andanzas en el mundo del cine a mediados de los años 50, pero no sería mucho después cuando empezó a convertirse en un imprescindible del cine británico y norteamericano. Títulos como el ya nombrado Lawrence de Arabia (1962), Doctor Zhivago (1965) y Funny Girl (1968) fueron algunos de entre los muchos en los que dejó su sello, pero sin duda si hubiera que elegir un papel para la posteridad, este sería el del príncipe Alí.

Empedernido jugador de bridge, mujeriego, de carácter inflexible y dueño de una belleza exótica que no dejaba a nadie indiferente, Omar Sharif ha sido y será uno de los más grandes actores que haya dado la industria del cine.

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