BB, ICONO DE LA MODA Y SÍMBOLO SEXUAL

Texto: Manuela Fonseca.

Nada mejor para hacerte más sexy que tener un gran corazón. Así, grande, es el de la legendaria actriz francesa Brigitte Bardot, quien aún sigue siendo noticia no solo por el legado que dejó atrás como gran actriz de cine, sino por su papel de activista para los derechos de los animales, una parte importante de su carrera como mujer.

Sin embargo Brigitte Bardot llevará por siempre, como un tatuaje, la imagen de símbolo sexual; esa propiedad que ha tenido desde tan joven de despertar la energía y la libertad, que muchas veces tienen oculto los humanos cuando se trata de sexo. Su faceta de femme fatale la conocimos en el lanzamiento de Y Dios Creó la Mujer (1956), un film controvertido para la época que causó polémica entre grupos religiosos y cátedras que la condenaron, que mostraba la belleza innata de la actriz y de su cuerpo sin máscaras y sin ropa. Tan libre como inalcanzable, un ideal de mujer segura de sí misma y desinhibida ante su propia vida.

Desde ese entonces la fama y la influencia de Brigitte Bardot han llegado muy lejos. Debatida hasta en el presente, parece más un coctel de obsesión y envidia que la hacen comidilla de pájaros que no paran de balbucear. Su visión de la femineidad y de los derechos de la mujer, tanto en frente como detrás de las cámaras, le han dado un papel importante en la historia del mundo, haciéndola imagen y ejemplo de movimientos existencialistas como el Síndrome de Lolita, así como el eje primordial de cátedras universitarias que buscan explicar el rol de la mujer a través del tiempo.

Su figura no es únicamente la de una actriz hermosa que actúa en películas de cine. Su imagen, más allá de la gran pantalla, proyecta a una mujer sexy, provocadora y distinguida a la vez, y quizás precisamente esa libertad que expresan sus ojos y toda su esencia, la haya convertido en la musa de significantes obras de arte moderno, de fotografías de reconocidos artistas, y de letras de canciones que trascienden el tiempo.