STUDIO 54 EL HERVIDERO DEL ARTE NEOYORKINO.

Texto: María Estrada · Fotos: Cortesía New York Daily News.


Las calles, como las personas, tienen coordenadas temporales, también conocidas como momentos, que producen en su vida de asfalto un antes y un después. Si Abbey Road tuvo su punto de no retorno en algún instante de 1969 gracias a los Beatles, a la 54 oeste de Nueva York le pasó algo parecido el 26 de abril de 1977.

Studio 54, 1981. © John Roca/New York Daily News.

La música disco ambientaba la ciudad, la libertad sexual abrazaba sus esquinas, y toda la jetset cultural de la década se desplazaba a la Gran Manzana para aparecer fotografiados en la inauguración del momento: la del Studio 54.

El Studio 54 abrió sus puertas un 26 de Abril de la mano de dos conocidos personajes: Steve Rubell y Ian Schrager. Las circunstancias de la apertura eran sin duda inmejorables, ya que el local, previa inauguración ya contaba con el apoyo de Valentino, Calvin Klein, Andy Warhol y muchos otros prescriptores de la farándula internacional. 

Andy Warhol and Margaret Trudeau. © Richard Corkery /NewYork Daily News.

Así, el 26 de abril la calle 54 fue alfombra de estrellas de la talla de Mick y Bianca Jagger, Dalí, Liza Minnelli, Donald Trump, Debbie Harry, Brooke Shields y un largo etcétera. Estos primeros sí tuvieron el honor de que Rubell les abriera las puertas del Studio, pero otros como Warren Beatty, Cher, Woody Allen o Frank Sinatra no corrieron las misma suerte, y ojipláticos tuvieron que darse con un canto en los dientes y recorrer marcha atrás la calle en busca de otro local en el que fueran bienvenidos. 

Halston, Bianca Jagger And Mick Jagger, 1977. © Richard Corkery /NewYork Daily News.

Este acontecer sin duda da muchas pistas del carácter engreído del gerente del 54. Hedonista, altivo, promiscuo y malcriado según dicen las malas lenguas, eran los factores que definían a Rubell, quien hacía y deshacía a su antojo y seleccionaba caprichosamente a cada uno de los invitados al Studio.

No obstante, quizás precisamente por esa exclusividad, el Studio, como lo llamaban entre amigos, era el local más deseado de la ciudad. Cuna de la mejor música disco, escenario de filmes como 54 de Ryan Phillippe, hervidero de artistas en potencia y de estrellas en decadencia, el legado del Studio 54 sigue hoy vivo, y su recuerdo, sin duda, incandescente.

Bianca Jagger, 1977. © Richard Corkery /NewYork Daily News.

Steve Rubell, Michael Jackson And Steven Tyler, 1977. © Bobby Bank/ Wirelmage.