THE OUTSIDER

The Outsider, was housed in the Art Bärtschi & Cie Geneva until last March 13.

LA DEPENDENCIA DE LO BANAL REINTERPRETADA POR ANDREA MASTROVITO.

Fotos: www.bartschi.ch.

A caballo entre su ciudad natal, Bérgamo, y Brooklyn, segunda casa desde que en 2008 se fuera a hacer las Américas, Andrea Mastrovito ha vuelto a sorprender al público de ambos lados del Atlántico con su última exposición, The Outsider, que estuvo alojada en el Art Bärtschi & Cie de Ginebra hasta el pasado 13 de marzo. 

Camus y su novela llamada igual que el último trabajo del artista italiano han sido los culpables de este nuevo alarde de creatividad con el que Andrea ha conquistado al siempre exigente público ginebrino. Según cuenta el artista, la idea del absurdo en la humanidad que se refleja en la novela le lleva persiguiendo desde la primera vez que el libro cayó en sus manos con tan solo quince años. 

Ya en 2012 con la exposición The Modern Prometheus exploró algunas parcelas de esta temática, pero ha sido en su última creación en la que mejor ha sabido expresar las banalidades de las cosas cotidianas y efímeras de nuestro tiempo. 

Compuesta por un batiburrillo de periódicos, mesas, peluches y un sin fin de objetos más, esta obra del artista italiano pretende hacer reflexionar al público sobre las relaciones de dependencia que se generan con aquellas fuerzas -en realidad inexistentes- que juegan con nuestro destino. En otro de los epicentros del montaje, una serie de clásicos de la literatura como Fausto, Hamlet o Ulises se disfrazan con la carátula de The Outsider -El extranjero-. Por último, en el suelo el espectador camina sin apenas percatarse sobre una alfombra oriental que también tiene su propio significado.

Desde el pasado 18 de febrero hay otra obra de Andrea dejándose ver por los circuitos internacionales. Here the Dreamers Sleep es el nombre de la exposición que se exhibe en el museo Andersen de Roma, y es sin duda una de las obligatorias de esta temporada si se quiere observar el juego del pergamino a través de sus collages, sus dos dimensiones y su mundo interior cargado de protesta y conciencia social.