MAR SOLÍS: EL VOLUMEN INVISIBLE

Texto: Julieta de Haro. Comisaria independiente y gestora cultural · Fotos: Mar Solís.

La escultura tiene la propiedad inequívoca de hacernos conscientes de la existencia del espacio. El diálogo que se establece entre el volumen y el espacio está determinado por los principios de la física, con los que el artista juega de manera consciente y azarosa para mostrar un complejo paisaje de formas tangibles e intangibles. En esa dualidad se sitúa la obra escultórica de la artista Mar Solís (Madrid, 1967) quien trabaja el concepto de la unidad desde planos contrapuestos y dependientes: Sólido / frágil, concreto / abstracto, entre otros, consciente de que un todo es más completo si convive en equilibrio con su contrario.

En su aspecto formal, la escultora muestra una obra que se configura en un virtuoso juego de curvas y líneas que se van convirtiendo unas en las otras: Una curva que acaba en línea y viceversa. Una suerte de formas contrapuestas que nacen o mueren en un núcleo abierto que se expande, se eleva o se fija a través de largos tentáculos que exploran el espacio vacío. 

La artista busca con su obra hacer visible lo invisible y que ambas partes convivan. Sus paisajes y piezas monumentales, construidos con delicada maestría, nos invitan a transitar por ellos para descubrir otros espacios que requieren de la participación y complicidad de quienes miran. 

Pero la obra de Mar Solís no sólo se mira y se toca sino que se piensa, de ese modo se construye el volumen interno que nos conduce a un espacio más íntimo, más personal estableciendo así un puente entre dos mundos, el formal y el emocional. La artista no plantea una ruptura entre estos dos planos, sino que traza una línea de continuidad para mostrarnos el poder de la dualidad y la armonía de su coexistencia. 

Mar Solís, al igual que en El cuento de la isla desconocida de José Saramago, que da título a una de sus obras más rotundas, persigue con determinación lo complejo y en apariencia lo imposible, si ello le permite el encuentro con el otro y adentrarse en un mundo interior inesperado repleto de coraje y de amor por la vida.