EL TRIUNFO DE PETER.

PETER COPPING: EL HEREDERO DE OSCAR DE LA RENTA.

Texto: Titina Penzini · Fotos: www.oscardelarenta.com.


Días antes de la muerte del diseñador Oscar de la Renta, una noticia asombró al mundo de la Moda: El diseñador británico Peter Copping fue el elegido para tomar las riendas de la dirección creativa de la colección. Uno de los retos más difíciles para un diseñador es ser nombrado sucesor de una leyenda de la moda y mantener el estilo creativo, pero a la vez, innovar con nuevos conceptos creativos que satisfagan una clientela mimada y de gustos altamente exigentes. En el marco de la Semana de la Moda en New York, Peter Copping demostró delante de una brigada de críticas y curiosas amigas del difunto Oscar, que su talento no sólo rendía homenaje a los grandes clásicos de la Maison y su ADN, sino que además inyectaban un nuevo savoir faire en el refinamiento tanto en corte como en el patronaje. 

Conocí a Peter en los años 90 cuando trabajamos juntos en la Maison Christian Lacroix y desde allí me cautivó no solo la genialidad de sus diseños e ideas, su impecable manera de ilustrar los figurines y siluetas, sino también su dulzura y su amistad. Desde allí comencé a seguir su trayectoria y a disfrutarla como si se tratase de mis propios triunfos. En Lacroix desarrolló la extravagancia y la excentricidad, luego su paso por Louis Vuitton siendo parte del team creativo de Marc Jacobs le infirió la madurez y el conocimiento de lo que la mujer de hoy reclama vestir, y su consagración como Director artístico de la casa Nina Ricci afianzó la minuciosidad en cuanto a patronaje y manejo excepcional de los encajes y cintas.

El desfile, que tuvo lugar en el New York Public Library, abrió con una serie de siluetas como abrigos cortos sin cuello, bordados en cuello y bolsillos realizados en cashgora, vestidos en crepe de chine sutilmente acampanados en la falda y cuyos largos fueron ligeramente recortados, a destacar como uno de los cambios que Copping introdujo a la marca; Chaquetas en tweed magistralmente cortadas, piezas muy “de la Renta” pero redimensionadas a través del ojo creativo de Copping, perfectas para acompañar a la mujer a sus citas de trabajo a los power lunch de rigor.

Los vestidos de cocktail se destacaron por su frescura: Más cortos, strapless o palabra de honor, faldas cortadas en forma de corola para añadir una fuerte dosis de feminidad. Volantes, algunos estampados florales gráficos en blanco y negro muy modernos y la maestría en los encajes, irrumpieron en la pasarela dando el toque sexy a la colección.

Para las grandes galas un vestido azul añil totalmente bordado en cristales encantó a la audiencia así como la reaparición de las faldas bouffant en amarillo mostaza o magenta reminiscentes de los 80’s y de la musa de Oscar, mi adorada Isabel Oduber. 

Una colección llena de aciertos, elegancia y sofisticación. Un triunfo más en la carrera de Peter Copping, quien demuestra una vez más que ningún reto es demasiado para su enorme talento.