PACO DE LUCÍA. EL GENIO DE LAS CUERDAS FLAMENCAS

Texto: María Estrada.

La magia de un genio está en su mirada. Hay personajes que sólo con mirarles a los ojos trasmiten genialidad. Su manera de hablar, sus gestos, sus silencios... También de los silencios se obtienen muchas claves. Hay gente que ha nacido para ser un genio, y ese era su destino, el de Paco, que un día pasó a llamarse Paco de Lucía. Entonces el genio salió a flote, y desde ese momento nunca ha vuelto a meterse en la cueva. 

Paco, el de Lucía -por su madre, a la que apodaban “La Portuguesa”-, focalizó su genialidad en la guitarra, y gracias a Dios que lo hizo. Criado en el seno de una familia flamenca, pronta fue su vocación por las cinco cuerdas aunque al principio de su carrera era la sombra de su hermano Pepe, el cantante de Los Chiquitos de Algeciras, grupo con el que ambos hermanos se dieron a conocer durante su infancia. 

El genio tardó poco en destacar, y tras viajar por medio mundo abanderando el flamenco, Francisco Sánchez Gómez empezó su larga y exitosa carrera en solitario como Paco de Lucía. Un año después de su muerte sigue siendo una de las personalidades más reconocidas del mundo del flamenco, y no en vano fue él el propulsor de una renovación radical del género que hoy nos da ritmos tan paradójicos como el flamenco fusionado con jazz, con bossa nova o con música clásica. 

Más de 38 discos avalan su recorrido por el género más internacional de España, pero no hay ni uno solo de entre esos 38 que sea prescindible, y es que la genialidad se refleja en cada nota que Paco reproducía. A cada ritmo, a cada improvisación, a cada sonido Paco le daba una connotación especial, mágica, y lo hacía como sólo los genios son capaces de hacerlo. Con ese nosequé que te levanta cada cabello de tu piel para dejarte los pelos de punta durante el resto de la jornada. Emocionar; eso es lo que sólo los genios pueden hacer, y eso es sin duda lo que hacía Paco, el genio de la guitarra flamenca.