MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

UN PASEO POR EL ARTE.

Fotos: Museo Thyssen-Bornemisza.

El Museo Thyssen-Bornemisza es uno de los espacios más emblemáticos de la capital española. En pleno paseo del Prado, ya solo por fuera se observa que el museo es diferente a los demás, por su tamaño, por su apariencia palaciega y familiar y por el ambiente que se fragua en sus jardines, con gente que viene y va a disfrutar de la Colección Permanente, una de las más representativas del arte español y de las sucesivas exposiciones temporales.

Este museo, propiedad del Estado español -con la salvedad de las doscientas obras que la baronesa Thyssen tiene cedidas a la Colección Permanente-, ofrece al público un recorrido por la historia del arte que va desde el siglo XIII hasta las postrimerías del siglo XX. Si se dispone de dos horas, se dispone de tiempo suficiente para recorrer la Colección Permanente del museo, ya que su tamaño y su asequibilidad hacen de la visita una experiencia agradable y mesurada. Que la calidad es más importante que la cantidad es una verdad conocida, y en este museo lo saben bien.

Pasear por el interior de este palacio madrileño es adentrarse en los principales periodos y escuelas pictóricas del arte occidental como el Renacimiento, el Manierismo, el Barroco, el Rococó, el Romanticismo y el arte de los siglos XIX y XX hasta llegar al Pop Art. Además, en su recorrido se incluyen también algunos movimientos carentes de representación en otras colecciones públicas españolas, como el Impresionismo, el Fauvismo, el Expresionismo alemán y las Vanguardias experimentales de comienzos del siglo XX, así como la pintura norteamericana del siglo XIX, que se conserva en una colección única en el ámbito museístico europeo.

Por otro lado, más allá de su carácter panorámico, la colección que alberga el Museo Thyssen-Bornemisza nos introduce en los gustos y preferencias de sus dos principales artífices, los barones Heinrich Thyssen-Bornemisza y Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza. Formados en la tradición artística centroeuropea, ambos prestaron especial atención al género del retrato y del paisaje, y esto, como no podía ser de otra manera,  se evidencia en las obras del Museo Thyssen-Bornemisza, diferentes también en este sentido de los cuadros religiosos y de historia predominantes en otros museos españoles. Además, desde el 2004 también forma parte del Museo la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza con más de doscientas obras que vienen a completar los estilos y géneros que ya estaban presentes en la Colección Permanente, haciendo de esta una de las colecciones más completas de la ciudad madrileña en cuanto a estilos pictóricos.

Además del museo en sí mismo, el Thyssen-Bornemisza tiene en su interior la tienda del museo, que poco se parece a las clásicas tiendas museísticas a las que estamos acostumbrados. Lejos de ser una librería al uso, donde adquirir catálogos, postales y reproducciones de obras, la tienda del Museo Thyssen-Bornemisza es, además de un complemento a la visita de la colección, una tienda independiente, curiosa y sobre todo original, con joyería, productos gourmet (Delicathyssen), ropa, decoración, y objetos creados en exclusiva para el museo, relacionados o inspirados en las obras de la colección y en las exposiciones temporales.

El museo también ofrece la posibilidad de realizar recorridos temáticos, y cuenta con otro valor añadido que recibe el nombre de Museo Privado, que se encarga de organizar visitas privadas y actos, celebraciones y reuniones de distinta naturaleza, aunque siempre, directa o indirectamente, relacionados con el arte. 

La cafetería, las terrazas y El Mirador –abierto de junio a septiembre- son otros de los atractivos del museo. Todos envueltos con esa mezcla de clasicismo y vanguardismo que caracteriza el espacio, completan la oferta de ocio del Museo Thyssen-Bornemisza, convirtiéndolo en un museo con nombre propio y distintivo.