LA LIBRERÍA EL ATENEO DE BUENOS AIRES RESULTA INDESCRIPTIBLE.

Texto: Vilma Ortiz.


Para todo amante de la literatura, la experiencia de visitar la librería El Ateneo de Buenos Aires resulta indescriptible. Destacada en 2008 por el periódico The Guardian como la segunda más bella del mundo, fue inaugurada el 4 de diciembre de 2000 en un maravilloso edificio, el Grand Splendid, construido en 1902 como sede de un teatro.

En 1919 lo adquirió el austríaco Max Glucksmann, quien lo amplió, restauró y rebautizó con el nombre del Splendid Theater. Rápidamente se convirtió en el escenario más lujoso del barrio, que en aquel entonces era conocido como el “Saint Germain porteño”, acogiendo a la elite de la ciudad que relegó su gusto por la arquitectura del estilo puramente italiano para aceptar los dictados de la École des Beaux-Arts de París.

Diseñado por los arquitectos Peró y Torres Armengol y construido por Pizoney y Falcope, el teatro contaba con cuatro filas de palcos, quinientas butacas, refrigeración, calefacción y techo corredero. Fue además el primer edificio teatral construido a prueba de fuego y con sala de primeros auxilios.

De tono arquitectónico ecléctico, el frente del edificio muestra una marquesina de estilo griego con cariátides sosteniendo las balconadas en granito gris del basamento, con piedra clara en las partes altas, obra del escultor Troiano Troiani, quien también modeló los dos torsos de mujeres situados en el techo del escenario.

La cúpula es obra del pintor italiano Nazareno Orlandi, y está diseñado en un estilo que oscila entre el manierismo y el romanticismo. Allí destaca una pintura que simboliza la paz, y que celebra el final de la Primera Guerra Mundial. Además, la escultura de la diosa Atenea, las palomas con ramas de olivo en sus picos o los querubines que decoran el teatro hacen de este espacio una obra de arte.

Después de que abriera sus puertas cumpliendo la función de teatro y sede de encuentro de las damas de la alta sociedad, este espacio también sirvió como emisora de radio, Radio Splendid; sello discográfico El Nacional Odeón; sala de conciertos y sede de cursos de tango, (con presencia de Carlos Gardel) así como sala de cine.

Ya en el 2000, una época en que los grandes cines comenzaban a desaparecer ante el avance de los complejos cinematográficos, el Grupo ILHSA decidió embarcarse en un nuevo proyecto: restaurar el edificio Grand Splendid y convertirlo en librería. Fue así como se emprendieron las obras de reforma en las que se tuvo muy en cuenta el equilibrio entre la función y la forma. En ILHSA tenían un objetivo muy claro: construir una librería diferente, única, en consonancia con las necesidades de un mercado editorial con más de diez mil novedades anuales.

El arquitecto Fernando Manzone fue el responsable del proyecto y su trabajo se centró principalmente en conservar y restaurar la construcción original, pero sin modificar la armonía del edificio. Con este fin se mantuvo la distribución de las áreas del teatro con sus accesos, sala de proyección, camerinos y palcos, al igual que la entrada. También se restauró el fresco de la cúpula y se llevó a cabo un complejo trabajo de excavación en el subsuelo para poder ampliar el espacio disponible.

Hoy la librería cuenta con dos mil metros cuadrados. En lo que antaño fue la platea ahora encontramos la principal sala de exposición y venta de libros, CDs y películas,  y la instalación de dos ascensores y escaleras facilita el acceso a los diferentes niveles. El escenario fue convertido en cafetería, las plantas superiores en espacios de lecturas, de exposición y conferencias, y el subsuelo en área exclusiva de literatura infantil y recreación para los más pequeños.

Desde la inauguración de El Ateneo Grand Splendid, escritores, artistas y amantes de la lectura disponen allí de un espacio de encuentro. En los diez años de su existencia ha recibido alrededor de doce millones de visitas, cuenta con más de doscientos mil libros, veinticinco mil CDs y más de diez mil películas en stock.