DESCUBRIENDO PALESTINA.

Texto y Fotos: María Gracia Subercaseaux.


Antes de emprender un viaje, las imágenes, los textos y relatos oídos intentan crear un todo previo que, por lo general, dista completamente de la realidad. No obstante es con esas herramientas con las que uno se enfrenta al descubrimiento y a la aventura que significa recorrer lugares desconocidos.

El Medio Oriente es un terreno complejo, inestable y aparentemente peligroso. El temor es uno de los sentimientos naturales que surgen cuando se habla de esta zona en conflicto, ya que la gente sabe que puede caer una bomba en cualquier momento en casa de un vecino o en la de uno mismo, y es por eso que algunas ciudades se han hecho conocidas porque muchos de sus jóvenes viven cada minuto como si fuera el último.

Beirut y Tel Aviv son dos buenos ejemplos de esto. Jerusalén, pese a ser la cuna religiosa del mundo, también vive este miedo colectivo en ciertos barrios.

Nuestro viaje por el Medio Oriente empezó en Palestina, a la que llegamos por el Puente Allenby o Puente del Rey Hussein, que cruza el río Jordán y conecta Jericó en Cisjordania (Palestina) con Jordania. Nuestra primera parada fue Jericó, una ciudad que se edificó hace más de diez mil años, y desde Jericó fuimos a Belén. ¡Oh Belén! Tantas veces estudiada, tantas veces oída, lugar donde nació Jesucristo, de gran significado para cristianos y musulmanes, también para los judíos que peregrinan a la Tumba de Raquel.

Nuestra estadía fue dulce y de agraz, hubo momentos maravillosos gracias a la hospitalidad y cariño de sus gentes y otros muy duros al recorrer el muro de seguridad o muro de la vergüenza y constatar el horror de vivir con esa barrera construida por el gobierno israelí, que aún no está finalizada y que se extiende aproximadamente en un 20% a lo largo de la Línea Verde y el 80% restante en territorio cisjordano, adentrándose hasta en 22 kilómetros en algunos lugares, con el fin de incluir asentamientos israelíes. Es muy fuerte la sensación de opresión, y la agresividad que rezuman los soldados, se respira en el ambiente.

Nuestro siguiente destino fue Hebrón o Al Jalil en árabe que significa amigo, compañero. Hebrón es una de las ciudades permanentemente habitadas más antiguas de Medio Oriente. En Hebrón está la tumba de los patriarcas, de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca y Jacob con Lea. Es un lugar muy importante tanto para musulmanes, como para judíos y cristianos, y por este motivo no es fácil acceder a ella, ya que hay que pasar un puesto de control israelí, algo que resulta muy molesto. En este lugar conviven palestinos y cientos de colonos y soldados israelíes. Los mejores recuerdos los tengo del mercado, en el que las caras de mirada profunda dejaban entrever la dureza de la vida que les ha tocado. Pese a todo, la mejor fiesta del viaje la tuvimos ahí, cocinamos y bailamos hasta el amanecer.

Me siento profundamente afortunada de haber conocido ese lugar y guardo en mi corazón al pueblo Palestino.