FREDDIE MERCURY

Texto: María Estrada.

HISTORIA DE UN ÍDOLO INNATO.

Son las 7 de la mañana. Un despertador comienza a arder en llamas, y unas zapatillas de conejos rosas esperan pacientemente a ser introducidas en los pies. Así comienza uno de los videoclips más famosos de la historia: I Want to Break Free.

Vestido de mujer y haciendo gala de todo su carisma, Freddie Mercury nos enseña en este videoclip que las virtudes de un ídolo todavía no están definidas. No hace falta ser el más guapo, ni el más alto, ni el más talentoso -aunque en este caso talento no le falta al ídolo-, para estar en el top ten. Solo el carisma y la veracidad del personaje son necesarios para que millones de fans de todo el mundo forren sus carpetas con su cara, llenen sus cuartos de pósters y griten enajenados al grito de “I Want to Break Free”.

¿Hay una receta para triunfar? Probablemente no… Y Farrokh Bulsara -el verdadero nombre del cantante- es un ejemplo de que estrella se nace, no se hace. Guitarrista, pianista, cantante, compositor… Dones no le faltaron a este mago de la canción, y así ha sido reconocido por The Sun como “El Máximo Dios del Rock”. 

Muchos son los que le aclaman como el más grande de todos los cantantes que haya dado la música. A pesar de que la competencia está asegurada, así como la diversidad de opiniones, hablar de Freddie Mercury es hablar de cuerdas vocales, de dones innatos para la música, de excentricidad y desenfreno, pero hablar de Freddie es sobre todo hablar de estrella.