RUBINACCI

 

EL CLASICISMO DEL PATRONAJE NAPOLITANO.

A mediados del siglo XIX, Mariano Rubinacci comenzó a traer productos desde Oriente con el fin de llevar a la italiana zona del Castillo de Anjou telas únicas, exóticas y milenarias, sentando así las bases de lo que años más tarde sería Rubinacci, una de las sastrerías más prestigiosas de un país impregnado de moda.

A principios de los años treinta, su nieto Gennaro, conocido en la alta sociedad napolitana como “árbitro indiscutible de la elegancia”, abrió una boutique en el corazón de Nápoles a la que llamó la Casa de Londres. Desde entonces su estudio se convirtió en una de las arterias textiles de la ciudad, hasta la que se acercan muchas celebridades en busca de ese corte con el que solo Gennaro sabe hacer los patrones de sus trajes.

Durante las últimas tres décadas, Mariano Rubinacci ha sido capaz de difundir el mensaje de sus antepasados por todo el mundo. Desde sus Show Rooms en Roma, Milán, Tokio, París, Londres y Nueva York, Mariano sigue deleitando a todos sus clientes gracias al savoir faire que aprendió de las generaciones que le precedieron, y gracias, cómo no, a la hechura de sus camisas, los tejidos de sus chaquetas, la originalidad de sus corbatas y pajaritas… 

En definitiva, la tradición del producto bien hecho y el cuidado de los detalles, son las bases sobre las que Rubinacci ha venido desarrollando su trabajo durante más de treinta generaciones.