ENTREVISTA A CAROLINA ADRIANA HERRERA

Texto: Boris Izaguirre · Fotos: Brand Communication Carolina Herrera.

La relación con los perfumes de la hija de una de las parejas más emblemáticas del chic internacional, ha sido larga y exitosa. Empezó siendo la imagen de uno de ellos para acabar siendo la responsable principal de la marca, aunque ella prefiere definirse “Ni como diseñadora ni como perfumista, sino sencillamente como un nexo entre el equipo de desarrollo de nuevas fragancias y mi madre”.

Está acostumbrada a responder continuamente a preguntas sobre moda, glamour, y tendencias, pero por suerte tiene respuestas de sobra fruto de sus aventuras profesionales y de la herencia de unos padres de tamaña legendariedad.

Por todo esto, AMANTE ha querido conversar con ella sobre estilo y tendencias, sobre el mundo en general y Latinoamérica en particular y sobre lo que no sabemos aún de su personaje y de su persona.


Está estrenando nacionalidad española, ¿no es así? 

Sí, creo que llevo menos de un año con ella. Cuando entré a España por primera vez fue un gran momento para mí, aunque todavía conservo mi pasaporte venezolano. 

¿Llamarse Herrera es suficientemente español?

El apellido Báez de mis hijos y ahora mío sí que es 100% español. Pero mucho me temo que Herrera ¡es puramente venezolano!

La casa de su familia, La Vega, es un lugar emblemático. Hemos sabido incluso que es la casa habitada más antigua de toda América. ¿Qué siente cuando la visita?¿Qué es lo que más recuerda de ella cuando no está en Caracas?

Tengo recuerdos maravillosos e inolvidables de mi infancia en La Vega... La manguera -un lugar donde hay muchos árboles de mango y yo me pasaba el día recogiendo y comiendo mangos-, el jardín lleno de flores y perros, mi club secreto encima de un árbol, los juegos al escondite por los tejados, la casa llena de primos y amigos...

La primera vez que volví ya siendo adulta, la casa parecía haber encogido. De pequeña lo veía todo enorme. 

Cuando sus padres se mudaron definitivamente a Nueva York, usted era muy joven. ¿Siente que es un privilegio criarse entre dos ciudades tan distintas y quizás tan parecidas como Caracas y Manhattan?

Absolutamente. Esa mezcla ha influenciado toda mi vida. Venir de un lugar tan familiar y protegido a la jungla de NY y aprender a defenderse, convivir y luchar fue una experiencia única. 

Sin embargo sus padres vivieron durante muchos años de una manera bastante nómada. ¿Qué cosas le han marcado de ese estilo de vida?

Yo también soy bastante nómada. Me encantan las aventuras y podría ser feliz en cualquier parte del mundo, siempre y cuando tenga a mi familia conmigo. 

A causa de sus ocupaciones profesionales en una empresa tan internacional, quizás esté repitiendo el mismo patrón que sus padres. ¿Disfrutan sus hijos viajando y aprendiendo otros idiomas, otros códigos de vida?

Les encanta. Son curiosos, aventureros, disfrutones y buenos viajeros. Se adaptan a todo y se lo pasan bien en cualquier lugar y con cualquier cosa. 

¿Por qué en Caracas es tan importante el estilo, el glamour, el culto al buen aspecto?

Caracas siempre ha sido una ciudad muy refinada. Mis recuerdos de niña de las casas, las fiestas y la gente han sido sin duda una gran influencia en mi vida. 

¿Un brote de personalidad hace más efectista o sensacional un atuendo?

Un atuendo maravilloso en una mujer sin personalidad es como un jardín sin flor; puede ser bonito pero le falta algo. 

¿Prefiere recibir en casa o hacerlo en un restaurante?

Todo depende de la situación, pero me encanta mi casa. 

¿Qué fue lo que más le gustó de España cuando llegó en los años noventa?

Yo venía mucho a España de pequeña con mis padres, pero cuando volví sola descubrí mi España. Y honestamente, una de las cosas que me encantó fue ese lado latino y familiar que tanta falta me hacía después de vivir 20 años en USA. 

¿Qué fue lo primero que le atrajo de Madrid?

Su luz, su alegría, y lo fácil que es como ciudad.

¿Es cierto que su primer piso en Madrid fue en la Plaza Mayor? ¿Fue casualidad y lo convirtió en una declaración de estilo propio?

El primer y único piso que he comprado en Madrid fue el de la Plaza Mayor. ¡Adoro el centro! Todavía lo tengo y fui muy feliz ahí. La pena es que es pequeño y ahora no cabemos todos.

Usted tiene su propio estilo marcadamente diferenciado del de sus padres, ¿o en realidad es un espejismo y en su estilo hay mucho de ellos, como continuación adaptada a su tiempo?

Yo creo que siempre hay algo de ellos en nosotros, los hijos, pero a nuestra manera. 

¿Qué le parecen los anfitriones que quieren enseñarlo todo: su casa, su vestuario, su ciudad, sus amigos, sus delirios y sus fobias?

Cada uno con su tema. Si les hace feliz me parece perfecto. 

¿Cree que es necesario verlo todo en esta vida?

En mi opinión no hay nada más seductor, elegante, asombroso y atractivo que el misterio, el no poder tener, ni conquistar, ni entenderlo todo en un instante, o incluso en una vida. 

En la era en la que todo se arregla con el teléfono móvil, ¿queda sitio para un thank you note?

Yo todavía las escribo, y les estoy enseñando a mis niños a hacerlo también. 

¿Sigue siendo importante regalar un perfume?

Sí, pero hay que saber a quién regalar perfume. Yo sólo se los regalo a aquellas personas de las que conozco sus gustos, o en todo caso a esas a las que les gustan todos los perfumes.

Lo habrá respondido mil veces, pero ¿cuándo empieza a crearse un perfume?

Cuando surge una idea, un concepto, una historia que contar. 

¿Se puede cambiar de perfumes?

Si. Yo particularmente soy muy infiel. 

¿Cuántos perfumes diferentes pueden usarse durante al día?

Los que quiera. Lo maravilloso de los perfumes es que son muy personales. Cada uno puede hacer lo que quiera (menos, en mi opinión, ponerse demasiado perfume). 

¿Cuál es el primer perfume que recuerda?

El olor a los aceites de nardo y jazmín que mi mamá mezclaba. Recuerdo que los compraba en un lugar llamado The Perfume Workshop en Bloomingdales. 

Usted y sus hermanas han llenado a la familia de nietos, ¿siempre imaginaron una familia tan numerosa? ¿Se reúnen todos juntos muy a menudo?

Nos solemos reunir todos en verano o en Navidad en la República Dominicana. Mis padres nos invitan a todas las hijas, nietos y bisnietos. Es demasiado divertido. Si por mi fuera –y si hubiera empezado más joven- habría tenido más hijos.

¿Qué tienen en común los Herrera?

El sentido del humor, la discreción y la generosidad.

Una vez su madre declaró que tanto su padre, Reinaldo Herrera, como ella, se habían criado rodeados de cosas y personas bellas. ¿Usted también creció así e intenta rodear de belleza a su propia familia?

Yo siento que sí. Y desde luego espero que mis niños sientan lo mismo de mayores. En mi opinión eso significa una infancia feliz.