VERONICA LAKE

LA HERMOSA OLVIDADA.

Constance Frances Marie Ockelman, o Veronica Lake, como Hollywood la rebautizó, es una más de entre todas las estrellas a la que el temprano cine de los años 40 alzó en lo más alto y poco después sumió en la desgracia.

Veronica Lake, la hermosísima actriz y modelo pin-up de Brooklyn, se ahogó en su propio éxito tras deslumbrar al mundo con su imitadísima melena dorada de grandes ondas. Peekaboo era el apodo que su cabello recibió, y desde el momento en el que la actriz saliera en un anuncio publicitario luciéndolo, su peinado comenzó a expandirse por el mundo, siendo el más copiado de la época.

La actriz neoyorquina comenzó su carrera como actriz a finales de los años 30, años en los que, gracias a estar estudiando en el célebre Bliss-Hayden School of Acting del Beverly Hills Playhouse, le salieron algunos papeles menores con los que hizo sus primeros pinos en el mundo de la interpretación.

Su primer gran estreno fue Vuelo de águilas (1941), que, a pesar de que en él interpretaba a un personaje secundario, le sirvió para abrirse las puertas a otros títulos tan admirados como Hold Back the Dawn (1941), Los viajes de Sullivan (1941), El cuervo (1942), con Alan Ladd, Me casé con una bruja (1942), La llave de cristal (1942) y Sangre en Filipinas (1943).

No obstante, y a pesar de su gran éxito en las pantallas, el carácter de la actriz comenzó a tornarse difícil y arduo en el set, y esto se tradujo en la disminución de sus apariciones en el cine, así como en el rechazo de muchas de las estrellas y artistas coetáneos hacia la actriz.

“Podrías poner todo mi talento en tu ojo izquierdo y seguirías sin padecer de la vista”. Con esta cita, la actriz dejaría para el recuerdo el ego de una mujer irónica, atrevida y alocadamente hermosa, que murió por culpa del alcohol y el olvido a los 50 años de edad.