HOTEL RITZ. ESTABLECIMIENTOS QUE NO DUERMEN

Texto: Christian Tavelli. Director General Hotel Ritz Madrid.

¿Qué se puede decir de un hotel que encendió sus luces un 2 de octubre de 1910 y no ha vuelto a apagarlas desde entonces? Que es un lugar con un alma especial, desde luego. Que no duerme, también. Que en esos más de 100 años, sus majestuosas alfombras han sido la pasarela de la realeza europea, que sus muros han visto una guerra civil, que la historia se ha escrito en muchos de sus salones... Pero también, que en la trastienda, en la parte vedada a clientes y ojos curiosos, sólo accesible a los que trabajan por y para este hotel, han ido pasando vidas entregadas al servicio y a la excelencia.

Christian Tavelli. Director General Hotel Ritz Madrid.

La atmósfera del hotel va cambiando a medida que avanza el día. Con el anochecer, las luces se atenúan, las velas y candelabros que prestan la magia del romanticismo al restaurante, se irán apagando poco a poco e incluso el trasiego del Lobby, nervio central del hotel, se irá acallando hasta quedar desierto. Pero, bajo esa falsa apariencia de calma, la actividad no sólo no cesa, sino que en algunas áreas será incluso más intensa que a la luz del sol. 

En un hotel, la cara al público, incluso a horas intempestivas suele estar en la Conserjería y la Recepción, siempre a disposición del cliente. Tras el mostrador, el trabajo de noche es diferente: organización, coordinación, mails que contestar, peticiones que atender... Mientras los clientes duermen, alguien vela porque sus deseos se hagan realidad.

Pero muchos otros departamentos llevan una vida nocturna con el fin de que el cliente despierte cada mañana con la sensación de que todo está por estrenar. El departamento de Lencería, que a altas horas de la madrugada lleva una actividad frenética para que la ropa de los clientes esté perfecta al día siguiente: impecablemente limpia y planchada, pero también remendada si es necesario. La Platería del hotel, donde el pulido de las piezas únicas de plata, legado de Alfonso XIII, es casi constante, para que en el desayuno ya esté todo listo para hacer frente a un largo día en las áreas de Alimentación y Bebidas. Sin dejar de lado Cocina y Room Service, que cada noche atienden las más extravagantes peticiones a deshoras. En el hotel, pionero en Europa en establecer un Servicio de Habitaciones de 24 horas, el equipo es ya un experto en anticipar los deseos de insomnes y trasnochadores. O el equipo de Mantenimiento, que rastrea cada rincón hasta la madrugada buscando esos pequeños detalles, una bombilla fundida, un pequeño desconchón en la pintura, un roce en la pared... Detalles que habitualmente pasan desapercibidos pero que romperían la melódica imagen del hotel si no se atendieran correctamente. 

Esto sucede cuando todo el mundo duerme, pero cuando el día amanece, el hotel recobra el dinamismo y la vida que lo han caracterizado todo este tiempo, y uno, como Director General, no puede más que sentirse orgulloso de ser parte de este engranaje y de colaborar a que, al menos durante los próximos 100 años, el hotel siga sin dormir.