MUSEO CONFLUENCES DE LYON

UNA JOYA DE LA ARQUITECTURA

Se le conoce como La Nube de Cristal, y el nombre popular hace justicia a este museo lionés, ya que su espectacular estructura de cristal, hormigón y acero hacen de sus cimientos una joya arquitectónica que bien pudiera estar flotando en el cielo.

El museo se alza como un cabo en la punta de la confluencia de los ríos Ródano y Saona, y es obra del estudio austríaco de arquitectura COOP HIMMELB(L)AU. Su inauguración tuvo lugar el 20 de diciembre de 2014, y desde entonces se abre al público como un centro cultural dedicado a las ciencias y a la antropología.

La estructura de acero hecha a base de puentes levadizos, hace que todas las salas de exposiciones se erijan en el conglomerado sin apoyos adicionales.

Así, el edificio consta de tres partes. La primera planta, que se erige sobre las aguas subterráneas del enclave, consta de dos auditorios y varios espacios de trabajo y de exposiciones.

El edificio central, el Crystal, es un espacio abierto con accesos a las diferentes salas de exposiciones. A través del Espace liant, el visitante podrá acceder a ambos lados del corredizo a las exposiciones individuales, y al final del recorrido, una imponente vista de la confluencia de los dos ríos que rodean al edificio se presenta para ser contemplada.

Otro de los principales atractivos de esta maravilla arquitectónica es su entrada, que, concebida como una enorme gota de agua, hace las veces de soporte del edificio entero. Así, su figura, desarrollada para convivir con la confluencia de los dos ríos, reduce el peso de la estructura de acero y hace que su forma sea tan sensual como perfecta técnicamente.